Ciudadanía Metropolitana

El AMB impulsa la cooperación metropolitana internacional

La acción internacional del Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) se ha convertido en una herramienta estratégica para proyectar el conocimiento técnico de la administración más allá del territorio metropolitano; posicionar las áreas metropolitanas en las agendas internacionales y contribuir a la garantía de derechos a través de la cooperación internacional, en colaboración con la Unión Europea, las Naciones Unidas y otros organismos multilaterales. A través del Área de Internacional y Metrópolis Digital, la institución impulsa proyectos de cooperación que promueven la gobernanza metropolitana, la transición ecológica, la movilidad sostenible y la gestión del agua. Según Jordi Castellana, vicepresidente del área, “el AMB mantiene un posicionamiento activo frente a la Unión Europea, Naciones Unidas y otros organismos que impulsen políticas urbanas, un engranaje que fortalece el conjunto del sistema metropolitano”.

La actividad de este organismo se estructura en tres ejes: la representación de las agendas del AMB en organismos multilaterales; la participación liderazgo en proyectos europeos e internacionales; y el desarrollar programas de cooperación y educación para la ciudadanía global y el desarrollo urbano sostenible en África, América Latina y el Mediterráneo. Esta acción se desarrolla a partir de las prioridades de entidades socias del AMB y siempre en ámbitos donde la institución tiene experiencia, como el agua, los residuos o la movilidad sostenible.

El AMB financia sus proyectos de cooperación internacional con recursos propios, destinando el 0,7% de sus ingresos a este ámbito. Su acción avanza con iniciativas que abordan la emergencia climática, la desigualdad urbana y la gestión sostenible de los recursos.

Por otro lado, prácticamente todos los fondos europeos que recibe el Área de Internacional y Metrópolis Digital se destinan a actuaciones dentro del territorio metropolitano, como la ampliación de la Zona de Bajas Emisiones, la rehabilitación de viviendas, la gestión de residuos o el impulso de las energías renovables. En el segundo cuatrimestre de 2025, la institución gestiona 48 proyectos en total, con un presupuesto de 231,26 millones de euros, del cual 135,84 millones provienen de subvenciones. De ellos, 38 son europeos, 12 están liderados por la institución y en 36 participa como socio.

1. Trabajos en el nordeste de Siria

Desde hace ocho años, el AMB ha implementado hasta 19 proyectos de cooperación directa en el nordeste de Siria, una región muy afectada por la guerra, la sequía y la precariedad de infraestructuras básicas. La colaboración se centra en reducir la contaminación y sus impactos, especialmente de los residuos sanitarios; mejorar la sostenibilidad ambiental; e implementar infraestructuras de agua potable. Con una inversión de 2.158.657 millones de euros, estas actuaciones se han llevado a cabo con las entidades socias internacionales de la zona: Un Ponte Per (UPP), Mezzaluna Rossa, Kurdistán, Medico Internacional, la Media Luna Roja Kurda (HSK) y autoridades locales del nordeste de Siria.

En materia de residuos, se ha desplegado una monitorización de un sistema integral para su gestión en más de 40 hospitales y centros de salud, con formación, equipamiento, protocolos comunes y la construcción de tres nuevas infraestructuras con incineradoras. También se ha reforzado la gestión de residuos sólidos urbanos, incluida la creación de un centro de triaje y de de compostaje en el municipio de Hasaka. En paralelo, se han realizado intervenciones en el ciclo del agua, como por ejemplo la rehabilitación del sistema de abastecimiento de Kobane, destruido durante los ataques del Daesh en 2014 y 2015; la construcción de cuatro pozos con cloración y energía, la mejora de la red en centros sanitarios y la rehabilitación de instalaciones de agua y saneamiento en 17 centros educativos.

Asimismo, el AMB ha trabajado en la implementación de alumbrado municipal basado en energía solar. Se han instalado 179 luces solares en el municipio de Qamishli, lo que se traduce en un total de 5,6 kilómetros de la ciudad.

Además de estos proyectos, la institución también ha dado respuesta a las necesidades humanitarias urgentes, surgidas a raíz de los conflictos bélicos de Siria y el terremoto de 2023.

2. Gobernanza metropolitana en Guadalajara (México)

La ciudad de Guadalajara ha estado marcada, durante las últimas décadas, por una creciente urbanización, exposición a riesgos naturales y retos socioeconómicos. A raíz de estas problemáticas, la Unión Europea abrió en 2021 el programa EuropeAid, una convocatoria de proyectos para promover el desarrollo urbano integrado a través de asociaciones construidas entre las autoridades locales de los estados miembros de la UE y de los países socios de la Agenda 2030 sobre desarrollo sostenible.

Fruto de la colaboración entre el AMB y el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), nació el proyecto MetroResilience Guadalajara, desarrollado entre 2022 y 2025, y financiado por la propia UE. Con un presupuesto de 2,33 millones de euros, los trabajos se desarrollaron a través de tres componentes principales, muy vinculados entre sí: tres procesos de participación para que las metrópolis mexicanas ampliaran su capacidad de adaptación y recuperación antes de los impactos que pudieran sufrir, una fase que culminó con la creación de la Estrategia de Resiliencia Metropolitana del AMB; la implementación de los Puntos Verdes Metropolitanos (PVM), centros comunitarios de acopio y gestión de residuos en los nueve municipios del AMG, inspirados en el modelo metropolitano de gestión de residuos de Barcelona; y la publicación de la Guía Política de Resiliencia y Gobernanza, documento que recoge los aprendizajes del proceso para implementarlos en otros territorios a lo largo del mundo.

3. Movilidad sostenible e inclusiva en Gran Maputo (Mozambique)

En Gran Maputo (Mozambique), el AMB impulsa desde 2017 un proyecto de movilidad sostenible e inclusiva con el objetivo de incorporar la perspectiva de género y diversidad en las actuaciones llevadas a cabo en el transporte y el espacio público. Con una financiación de 1,7 millones de euros, se han implementado varias medidas en la materia, como un mapa de violencias relacionadas con la movilidad en los principales corredores de la ciudad, la puesta en marcha de la campaña ‘El acoso no es un pasajero’ y un protocolo metropolitano para gestionar casos de violencia machista en la movilidad. Asimismo, se ha diseñado un modelo metropolitano de paradas de autobús; se ha aportado un enfoque equitativo, inclusivo, seguro y sostenible en el espacio público y se ha intervenido en espacios estratégicos, como el hospital central de Maputo, fomentando la movilidad activa. Estas acciones forman parte de una estrategia en el área metropolitana de Maputo definida por AMB, a partir del trabajo con el ayuntamiento de la ciudad, la Agencia Metropolitana de Transportes y Arquitectura sin fronteras. Estas prioridades se marcaron a partir de las necesidades e intereses de las instituciones locales. El proyecto se caracteriza por mantener los principios transversales definidos en el Plan Directorio de Cooperación Internacional de 2017-2019, 2020-2023 y 2024-2027: derechos humanos, sostenibilidad ambiental, gobernanza democrática, empoderamiento, equidad entre hombres y mujeres y cultura de la paz y la no-violencia.

Modelo de acción para el futuro

Estos proyectos en Siria, Guadalajara y Maputo son tres ejemplos de una cooperación mucho más amplia que incluye, en total, más de 40 iniciativas en curso. Todas ellas conforman un modelo de acción internacional que proyecta el AMB como un actor de referencia en acción internacional.

El organismo metropolitano responde, de este modo, a varios de los desafíos globales actuales en las grandes urbes: cambio climático, gobernanza metropolitana, gestión de residuos y movilidad sostenible. Su trabajo proporciona conocimiento y experiencia en planificación urbana y sostenibilidad.

Además, el impacto de sus proyectos se extiende por todo el mundo, en territorios como África (Túnez, Mozambique) y América Latina (México, Salvador), con efectos replicables en otras grandes metrópolis, donde la experiencia de Barcelona y otras ciudades importantes resulta un componente clave.

Fuente: Nota de Raúl Vázquez, publicada en el diario digital “El Periódico” – La foto de apertura corresponde al Sistema de gestión de residuos en Siria, uno de los países en los que trabaja el AMB.