Ciudadanía Metropolitana

Salud con huella: una urgencia ambiental que el área metropolitana no pueden ignorar

El sector salud, asociado en forma indisoluble al cuidado, la contención y la vida, hoy enfrenta un debate necesario pero incómodo: ¿cómo es posible que el mismo sistema que salva vidas contribuya silenciosamente al deterioro del planeta?

La respuesta está en los datos. El sistema sanitario global genera el 4.4% de las emisiones netas de gases de efecto invernadero. Si fuera un país, estaría en el quinto lugar entre los mayores emisores del mundo. Un contraste difícil de ignorar.

Este impacto no es invisible. Desde las grandes urbes hasta las áreas periurbanas, los hospitales, clínicas y centros de atención primaria se han convertido en espacios con fuerte huella ecológica. Consumen cantidades masivas de energía, utilizan sustancias químicas de alto riesgo, generan residuos peligrosos y movilizan insumos que recorren miles de kilómetros. Todo en nombre de la salud, pero con efectos secundarios que afectan al ambiente y, en última instancia, a las personas.

La contradicción es alarmante. Las mismas ciudades que piensan su infraestructura, seguridad y movilidad como políticas metropolitanas aún no integran una agenda ambiental para el sistema de salud. Y sin embargo, el cambio climático, la contaminación y la crisis de recursos naturales ya están modificando los patrones de enfermedad, debilitando las respuestas sanitarias y aumentando la carga sobre los servicios.

Entonces, ¿es posible pensar una salud que no contamine? La respuesta es sí. Y urge hacerlo.

El concepto de una agenda ambiental sanitaria metropolitana aparece como clave en este escenario. Un conjunto de estrategias que transforme la manera en que las ciudades gestionan sus sistemas de salud y los integre con el ambiente desde lo técnico, lo político y lo ético.

Las acciones no requieren milagros ni inversiones imposibles. Diagnósticos de huella ambiental, rediseño de infraestructuras con eficiencia energética e hídrica, compras verdes, separación de residuos, transporte menos contaminante, capacitación al personal y educación ciudadana son medidas concretas, probadas y aplicables. En todo el mundo, distintos sistemas comenzaron a dar pasos que demuestran que el cambio no solo es necesario, sino viable.

Lo que está en juego no es solo el ambiente. Es la coherencia del sistema sanitario y su capacidad de proteger sin dañar. Como señala uno de los documentos técnicos más reveladores del tema, “no puede haber personas sanas en un planeta enfermo”. Una frase que resume lo que se vive en cada centro de salud rodeado de smog, residuos mal gestionados, energía desperdiciada y prácticas que pueden evitarse.

Los profesionales y los trabajadores del sector (médicos, enfermeros, técnicos, gestores, administrativos etc.) tienen un rol estratégico. No solo como trabajadores que conviven con estos impactos todos los días, sino como actores capaces de liderar el cambio desde adentro, con conocimiento, compromiso y cercanía.

Al mismo tiempo, cada área metropolitana, tiene la oportunidad de consolidar una política regional de salud ambiental. Una política que trascienda gestiones, se articule con otras agendas urbanas y convoque a la ciudadanía. Porque la sustentabilidad no es solo una preocupación ambiental; es también una estrategia de equidad, prevención y mejora de calidad de vida.

Transformar el sistema de salud no implica desmantelarlo. Implica potenciarlo con mirada crítica, incorporando el ambiente como variable de decisión, como parte del diagnóstico y como objetivo en sí mismo.

Porque cuidar sin contaminar no es una utopía, es una necesidad. Y porque cada paciente atendido en un entorno sano, cada insumo elegido con responsabilidad y cada práctica que evita el daño es una inversión en salud real, profunda y duradera.

Es hora de que las áreas metropolitanas incluyan la huella ambiental del sistema sanitario en su mapa de preocupaciones. Porque solo una salud que respete el ambiente puede garantizar el cuidado que promete.

Silvia Fernández

Imagen de apertura World Economic Forum